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¿Qué es la diálisis con una fístula?

Durante la diálisis, la sangre es limpiada de forma artificial y liberada de sustancias dañinas y de agua. A esto se le llama purificación de la sangre, y está pensado para personas cuyos riñones ya no pueden filtrar la sangre correctamente.

[Translate to spanisch:] Dialyse Shunt

Patientin bei der Dialyse

El riñón purifica el organismo y filtra los desechos para evitar el envenenamiento. También regula el balance mineral y la presión arterial. La diálisis puede encargarse de esta parte de forma temporal, como en los casos de fallo renal crónico. A largo plazo, sin embargo, la diálisis no puede remplazar la limpieza de sangre natural. Normalmente se utiliza mientras que se encuentra un donante de riñón para realizar un trasplante.

Hay un tipo de diálisis externo y otro interno. En el interno, la diálisis peritoneal tiene lugar dentro del cuerpo. En el externo (extracorpóreo), la sangre se purifica mediante una máquina de diálisis externa. El dializador purifica la sangre fuera del cuerpo y después la vuelve a introducir. Para hacer esto, es necesario colocar una fístula para tener acceso constante a los vasos sanguíneos. Al hablar del método extracorpóreo, hay que distinguir entre la hemodiálisis y la hemodiafiltración. La hemodiálisis utiliza un filtro de poro fino que es permeable al agua y a los contaminantes. La sangre es bombeada hacia el dializador a través de la fístula y limpiada de contaminantes según el principio de gradiente de concentración (difusión). Después, la sangre filtrada se devuelve al torrente sanguíneo a través de la fístula. Normalmente, la hemodiálisis mediante fístula tiene lugar hasta tres veces en semana durante cuatro a ocho horas. La hemodiafiltración emplea un filtro de poro grueso que permite que la sangre también pase a través. Esta pérdida se contrarresta al añadir una solución mineral. Tanto con este método como con la hemodiálisis ha sido demostrado que una aplicación continua puede conducir a una mejora en el rendimiento del paciente.

¿Por qué se utiliza una fístula para la diálisis?

Cuando hay que hacer un pinchazo, los médicos normalmente recurren a las venas, ya que están justo debajo de la piel y son fáciles de acceder. Dentro de estas venas, el flujo sanguíneo no suele ser lo suficientemente fuerte. Las arterias se encuentran más dentro del cuerpo, pero tienen un flujo sanguíneo mucho más fuerte. Éste es el requisito para el intercambio rápido de sangre durante la diálisis. Un pinchazo en la arteria no solo es más difícil, sino también más doloroso. Por eso se emplea una fístula para conectar de forma artificial una vena con una arteria, creando un flujo sanguíneo mayor. La fístula se suele colocar en el antebrazo en un pequeño procedimiento quirúrgico mientras el paciente se encuentra bajo anestesia local. Este método recibe el nombre de fístula de Cimino. Si no es posible realizar una conexión directa entre una vena y una artera, el médico recurrirá a conexiones sintéticas para colocar la fístula. En ocasiones se utiliza el codo o la parte superior del brazo si la fístula no se puede colocar en el antebrazo. Los vasos sanguíneos son especialmente pequeños en los niños, por lo que es necesario tener cuidado al colocar la fístula. Para garantizar la mayor comodidad para el paciente, la fístula será colocada en el brazo izquierdo si eres diestro y en el derecho si eres zurdo. Unas semanas después de la operación, cuando la herida se haya curado sin complicaciones, la fístula se podrá usar para la diálisis.

Gracias a la fistula se consigue un acceso permanente a los vasos sanguíneos con un solo pinchazo. El potente flujo sanguíneo de la arteria hacia la vena da como resultado una extensión de la ven, dándole mayor resistencia. También es más fácil de pinchar gracias a la fístula. Pero también hay, por supuesto, algunos riesgos ligados a la fístula. El principal riesgo es una posible infección, ya que la fístula permite una conexión directa del torrente sanguíneo con el mundo exterior. Esto puede conducir a infecciones bacterianas, que se pueden evitar siguiendo las indicaciones sanitarias. Otro riesgo es el desarrollo de trombosis en la fístula, que se puede eliminar mediante una operación. En principio, la fístula no supone ningún riesgo, sino que facilita la diálisis para todas las partes involucradas.